Venezuela alcanzará el 16% de desnutrición al cierre de 2019

En este 2019 se evidencia el crecimiento de la emergencia humanitaria compleja en Venezuela, situación que se agudiza con el paso de los días por la hiperinflación, por el incremento del dólar paralelo, por la escasez de medicamentos, alimentos y otros servicios básicos del hogar.

María José Núñez

Para final de año se prevé que más de 4.6 millones de habitantes en Venezuela padezcan desnutrición, según los datos que aportó la consultora en Seguridad Alimentaria y Gestión de Catástrofes, Susana Raffalli, en una entrevista para Aula Abierta Radio.

“Desde inicios del año, se observa que los recursos disponibles no son suficientes para atender la emergencia, en comparación estamos previendo cerrar el año 2019 con una desnutrición de 15 a 16%, el cual es una cifra muy alta”. Nutricionalmente existe un daño agudo y profundo que pone en riesgo la vida de los venezolanos.

Raffalli como activista de los derechos humanos y especialista en el tema humanitario afirmó que las personas más vulnerables están en riesgo de morir; por esta razón inició el presente año un registro de las cifras de fallecidos por desnutrición en relación a la crisis humanitaria.

“La escala de ayuda que se está recibiendo en comparación a la magnitud del problema no llega a ser suficiente y estamos ante situaciones humanitarias muy por encima de los niveles que se puede manejar para evitar pérdidas de vida”, según Raffalli el mecanismo de cooperación internacional no abastece a la población emergente.

En una emergencia como la venezolana, los niños, mujeres embarazadas y adultos mayores son los más afectados en salud. El agotamiento metal, físico y la desnutrición son los factores del aumento de la natalidad.

Por ello, este año implementó un programa que busca ayudar al sustento familiar (en general) y creó dos campañas de vacunación para erradicar la difteria, sarampión y malaria. Sin embargo, la cobertura no ha sido completa por la poca disponibilidad de recursos.

El estado debería gestionar mecanismos para combatir la emergencia, pero hasta la fecha el Gobierno nacional (de facto) solo ha implementado —a través de la Misión Abastecimiento Soberano y Seguro— un Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) donde se distribuyen alimentos a la población ciudadana.

Por su parte, Raffalli explicó que los derechos internacionales dicen que el Estado ante cada muerte debe exponer los recursos disponibles para evitarlo. Según su opinión, se puede observar que en realidad el Gobierno no asume la tasa de mortalidad como algo alarmante.

Venezuela tiene al 21% de su población en situación de hambre

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sitúa a Venezuela entre el tercer país del mundo — después de Yemen y Sudán del Sur— que atravesarán en los próximos meses los más altos riesgos para su seguridad alimentaria y su agricultura, así se desprende del más reciente reporte Alertas Tempranas del trimestre abril-junio 2019, donde constataron que el 21% de la población no come lo suficiente, este porcentaje equivale a 6.8 millones de venezolanos.

En la actualización oral del informe sobre Venezuela (9 de septiembre) emitido por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet, se reconoció que el acceso a los alimentos es limitado y costearlos implica 41 salarios mínimos.

Para Raffalli ese dato queda desactualizado en comparación a la gravedad de la actual emergencia compleja, ya que corresponde al costo de la canasta alimentaria para el mes de julio.

Incrementa la mortalidad infantil y materna

Un estudio publicado en la revista ‘The Lancet Global Health’ concluyó que la mortalidad infantil en Venezuela alcanzó 21 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 2016, una tasa no vista desde la década de 1990.

Raffalli recordó que la mortalidad infantil en Latinoamérica ubica a Venezuela entre los primeros puesto con los peores registros y aseguró que las estadísticas de mortalidad materna se elevan a un 60% y 70% debido al deterioro en la calidad de los servicios de salud, por ello inició una investigación sobre la seguridad alimentaria y la calidad de servicios en los hospitales del país.

Con 13 mil niños muertos cerró Venezuela el 2018

El Estado Mundial de la Infancia del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) concluyó en sus investigaciones que al menos 13 mil niños murieron durante el 2018.

Ante esto, Raffalli pronunció que los infantes fallecieron por causas que se podían evitar y que, incluso, se estima que 6 mil niños neonatos murieron por causas relacionadas con el parto.

Emergencia humanitaria: Uso instrumental en la política

Para Raffalli, el Estado comenzó a darle cabida a las palabras crisis y emergencia humanitaria a partir de febrero, porque necesitaba argumentar que se generaba por las sanciones económicas contra Venezuela.

Asimismo, denunció que las razones de la crisis se deben a “politiquerías” porque es el Gobierno quien maneja las finanzas del país, y quien tiene la responsabilidad del incremento de la desnutrición y la mortalidad.

Desde el punto de vista de la oposición, también, declaró que aprovechan la emergencia para justificar una intervención militar.

“Verdaderamente hemos tenido la emergencia humanitaria como un tema solidariamente adulterado por todas las partes políticas… utilizar y entregar una ayuda con mensajes políticos desvirtúa el trabajo de los verdaderos obreros humanitarios quienes hacen esto con neutralidad para resguardar la entrada de la ayuda”.

Auditoria para reportar los casos irregulares

Susana Raffalli propuso una auditoria con el fin de verificar que las organizaciones no se hayan politizado. Invitó a los ciudadanos a implementarlo para asegurar que los actores humanitarios cumplan su servicio de manera responsable y transparente.

¿Por qué una auditoria? “Es frecuente ver en algunas crisis humanitarias que se extorsiona la ayuda, convirtiéndose en casos corruptos donde se piden cosas a cambio y se comienza a desarrollar relaciones de poder en el que una persona tiene y otra no”.

¿Qué hay que hacer para que se enquiste la emergencia? “Hay que tener la demanda ciudadana activa, no es posible que por sobrevivir no exijamos los niveles que teníamos antes y que debemos tener, es necesario seguir denunciando y demandando de forma activa —sin violencia— frente a las instituciones públicas del país, frente a las mecanismos de justicia para denunciar la violaciones de derechos humanos”.

“Es la ciudadanía quien mantiene los servicios activos y sino pasaremos a la historia… Yo siento que como sociedad dejamos de tener hambre de bienestar. Cualquier cosa que nos den, nos satisface. Es el hambre lo que más preocupa. Estamos muy destituidos como sociedad. Vengo de recorrer el país y… lo que encontré fue gente esperando a gente que vive de una ilegalidad, del contrabando, de lo lícito e ilícito. El apetito por un oficio, por un quehacer se perdió”.

Susana Raffalli

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