Migración forzada en los estudios de medicina: agudización de la crisis del sector salud

Venezuela atraviesa una emergencia humanitaria compleja cuyos efectos se extienden a la educación superior, especialmente, a los universitarios de la salud.

Desde el año 2010, las cifras de egresados de los postgrados de medicina que emigran forzosamente son alarmantes, al extremo que algunos de los graduados eligieron no ejercer su profesión e irse a otro país.

Este patrón se ha agravado con el pasar de los años, lo cual resulta preocupante al verse comprometida la salud pública de los venezolanos a mediano plazo.

¿Cómo afecta la migración en el área de la salud?

La migración forzada de médicos residentes, profesores universitarios y la deserción estudiantil repercuten de manera individual y colectiva, pues restringe la posibilidad de que una persona acceda a una formación educativa con condiciones de calidad y, a su vez, a que la población pueda gozar de su derecho a la salud, ya que Venezuela enfrenta una Emergencia Humanitaria Compleja y una grave crisis del sector sanitario. Si la migración continua, a largo plazo, se verá un vacío de personal que agudizará la situación de desatención en área de la salud.

El impacto de la migración de la salud en las universidades autónomas

Aula Abierta realizó una investigación al respecto de la fuga de médicos y su relación con la libertad académica, en la que visibilizó los datos obtenidos a través del informe “Migración forzada de programas de postgrados de medicina de las universidades públicas en Venezuela”.

El documento señala que para el año 2020, en la Universidad Central de Venezuela (UCV) se reportó una deserción del 100% en, al menos, 8 postgrados. Además, para el 2017 se llegaron a reportar cifras de hasta 1.400 solicitudes de documentación requerida para el exterior.

En la Universidad del Zulia (LUZ), para el 2019 se reportó una media entre el 80% y 71.4% de deserción, lo que se traduce a 4 estudiantes por especialidad. Otorrinolaringología se ubica en el grupo de especialidades más críticas: el 100% de sus estudiantes tienen intención de emigrar al terminar sus estudios, así como el 100% de los estudiantes de cirugía cardiovascular, cirugía general y UCI adultos.

Mientras que algunos centros de salud de la Universidad de los Andes (ULA) están en una situación alarmante: la Clínica María Edelmira Araujo (CMEA) solo cuenta con 3 estudiantes y la Fundación para el Avance Oftalmológico (FAVAO) no cuentan con ningún médico residente de los postgrado de especialización. Entre el 2017 y el 2020 se presentó una media recurrente del 50% de egresados que migran.

Por otro lado, se evidenció una disminución de trabajos para la culminación definitiva de los estudios. En la ULA, la cual tiene al menos 48 posgrados de medicina, se reportó una reducción la productividad entre la relación del egresado y el cumplimiento de su entrega del Trabajo Especial de Grado de 45,22%, que se traduce en la falta de nuevos personales activos para la atención de la salud venezolana.

Aunque esta situación es desfavorable para el país, para otras regiones es una oportunidad. Aula Abierta pudo constatar que algunas especializaciones de la ULA y LUZ tuvieron un incremento en la tasa de estudiantes extranjeros debido a la asequibilidad económica que comportan los estudios. Sin embargo, los médicos al culminar su formación retornan a sus países de origen.

Fuga masiva de profesores de postgrado

Según el reporte, en el 2020 la ULA tiene una falta de, al menos, el 89,58% del plantel en los programas restantes que se encuentran desasistidos. LUZ, para el 2019 representó una cifra de solo 2 profesores activos para cada postgrado. En el caso de la UCV, entre el periodo de 2018 a 2019, la media porcentual de disminución fue de 43%.

Estos valores demuestran la aguda situación de fuga del personal, lo cual incide en el cierre de cátedras, generando así un pronóstico claro: la consecuencia de no tener la posibilidad de contar con personal médico especializado atendiendo en los centros de salud del país.

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