Cuatro universidades están afectadas por la falta de agua en Amazonas

El estado Amazonas cuenta con cuatro universidades públicas que actualmente sufren las violaciones de disponibilidad y saneamiento del agua, la Universidad Nacional Abierta (UNA), la Universidad Central de Venezuela (UCV) mediante el Programa de Amazonas, la Universidad Experimental Simón Rodríguez (UNESR) y la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada (UNEFA).

Las sedes de las cuatro universidades están ubicadas en Puerto Ayacucho que, a pesar de ser la principal ciudad del estado, sufre limitaciones relacionadas con el acceso al agua, lo que dificulta la realización continua de las actividades curriculares y extracurriculares planificadas por las casas de estudios superiores.

El crecimiento urbano desordenado no sólo dificulta el acceso al agua, también hace vulnerables a los habitantes de las zonas adyacentes a los recintos universitarios, generando la contaminación de los cuerpos de agua por la falta de tratamiento del vital líquido.

El impacto se evidencia en cuenca del río Cataniapo, la principal fuente de agua para la ciudad de Puerto Ayacucho y otras ciudades en la amazonia venezolana, que está sometida a una intensa presión ambiental por la anárquica expansión agrícola y urbana, con su consecuente deforestación.

Actualmente, hay proliferación de pozos profundos, como solución cortoplacista al problema de acceso al agua que no es analizada por autoridades ni planificadores desde el último censo realizado en 2011, y que ha traído como consecuencia escasez, obsolescencia de la infraestructura y pésima gestión del servicio.

El ex presidente del concejo municipal de Puerto Ayacucho y miembro de Fundaredes, José Mejías, manifestó en entrevista para Aula Abierta que el Municipio Atures cuenta con la mayor presencia de habitantes, el 85% del total de la población y, según el censo del 2001, sólo 23.290 viviendas tenían acceso al servicio del agua, cuyas principales vías eran acueductos o tuberías, pozo con tubería o bombas y aljibes o jagüeyes.

En un estudio realizado a principios del 2021, se evidenció la contaminación por coliformes totales y fecales, así como concentraciones altas de metales pesados, algunos por encima de las normativas internacionales para el normal desarrollo de la vida acuática y para el consumo humano en particular, además de presencia de insecticidas prohibidos en la cuenca.

“Es casi nula existencia de las plantas de tratamiento de aguas en Puerto Ayacucho y las adyacencias, desembocando todas las aguas negras en el Río Orinoco”, aseguró Mejías.

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