Aulas vacías en Venezuela por falta de combustible

Hoy se suma a la crisis venezolana la escasez de combustible. Una escasez que se ha extendido paulatinamente en todo el país, con mayor repercusión en los estados fronterizos como Táchira y Zulia.

Esta problemática ha alarmado a la ciudadanía, pero principalmente a la comunidad universitaria, que de por sí ya se les imposibilitaba la regularidad de las actividades académicas por la interrupción del servicio eléctrico, ausencia de agua potable y falta de dinero en efectivo.

El desabastecimiento de gasolina se ha convertido en un asunto de gran gravedad, lo que ha causado que directivos suspendan recurrentemente las clases en las universidades públicas.

El más reciente paro lo anunció la Rectora, Jessy Divo de Romero, de la Universidad de Carabobo (UC), en el que justificó que este problema es una de las razones de la deserción “la asistencia estudiantil se ubicó en un 37%” afirmó. Asimismo, resaltó que la UC cuenta con 27 rutas de transporte. Cabe acotar que solo cuentan con 6 unidades operativas y tienen 54 paralizadas. De la misma manera se encuentran otras instituciones del país que no pueden mantener en funcionamiento los autobuses; incluso la Universidad Simón Bolívar solo posee dos rutas propias, el cual garantiza a solo el 17% de los alumnos. 

A pesar de esta crisis, algunas facultades continúan abiertas en su área administrativa y académica. Sin embargo, otras deben compadecerse de los estudiantes, profesores, obreros y todo aquel que se vea afectado por la situación, tales como las de la Universidad de Oriente (UDO), la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Experimental del Táchira (UNET), la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) y la privada Universidad Católica del Táchira (UCAT), las últimas tres son instituciones en San Cristóbal que hasta ahora permanecen en suspensión hasta nuevo aviso.

Colas interminables sin reales soluciones

Cada día que pasa se intensifica el problema. Son muchas estaciones de servicio cerradas porque no les surten el combustible, mientras que las que permanecen abiertas han optado por racionar el líquido a unos 30 litros por cada automóvil. 

Para repartir el suministro las autoridades entregan fichas a los conductores con su respectivo turno, numeran los vehículos con pintura en el parabrisas, o bien las estaciones trabajan con el terminal de la placa de los vehículos correspondiendo a cierto día de la semana.

Esta alternativa ha resultado en un estrés y agotamiento para los usuarios, ya que deben pasar horas hasta que cae la noche en las largas colas, algunos se quedan para asegurar su puesto y otros dejan abandonados sus carros arriesgándose a no encontrarlos al siguiente día por la delincuencia. Además dependiendo de la estación donde se encuentren pueden pasar hasta tres noches en espera.

Regiones afectadas

El pasado jueves 6 de junio de 2019, representantes de los trabajadores de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) afirmaron que la gasolina se agotará en un mes. 

Luis Hernández director del Frente de Trabajadores de Petróleos de Monagas aseguró que habrá un desabastecimiento total “la situación de gasolina es sumamente grave, aquí hay gasolina para un mes”. Acotó que hay 16 estados  críticos entre los que mencionó: Táchira, Mérida, Portuguesa y Bolívar. En cuanto al suministro que envía Rusia, Hernández resaltó que no confía en la calidad del combustible.

Táchira sufre una escasez crónica de gasolina, pero el problema se agudizó (aún más) el último mes en estados como Bolívar, Zulia y Lara por la caída en la refinación y la falta de divisas para importar. 

Caracas es la ciudad menos golpeada por la escasez, con colas registradas de un periodo de treinta minutos a tres horas, en ocasiones estas colas son a causa de nerviosismo que hay entre los consumidores al escuchar sobre lo que ocurre en otras regiones.

Actualmente, las refinerías trabajan por debajo de su capacidad instalada “están totalmente paralizadas, simplemente la del Complejo Refinador de Paraguaná está trabajando a un 10%”, explicó el director. Por otro lado, la refinería Punta Cardón bajó su producción de 300 mil barriles a 60 mil barriles diarios de gasolina por el deterioro de sus instalaciones. Estas son las claras razones de la escasez.

Comunidad Universitaria afectada

La carencia de transporte público se prolifera por la falta del hidrocarburo y de repuestos; para los ciudadanos ya era complejo conseguir efectivo para movilizarse en las pocas unidades disponibles, pero ahora la crisis que se presenta impide la regular asistencia, a las aulas, de estudiantes y profesores.

El dirigente y secretario, Ibsen Medina, del movimiento estudiantil de sociología de la Universidad de Oriente (UDO) denunció que la crisis de transporte y combustible ha incidido negativamente en la vida universitaria “se ha reducido drásticamente el número de autobuses, porque los conductores deciden no seguir trabajando”, esto debido a que no cuentan con un regular suministro de gasolina. Acotó que los pocos estudiantes que se trasladan al recinto universitario lo hacen caminando.

Asimismo, José Daniel Coba, dirigente en Cumaná y estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Santa Rosa, ha optado por irse caminando, ya que reside a nueve kilómetros del campus; sin embargo, sus compañeros que viven en  zonas rurales u otros municipios  no han podido asistir a clases. Afirmó que tanto a estudiantes de universidades públicas como privadas se les imposibilita la puntualidad a clases y que en ocasiones no pueden ni llegar.

Por otra parte, los paros de transporte en el estado Mérida causaron que la Universidad de los Andes (ULA) suspendiera sus actividades académicas de pregrado los días 10, 13 y 14 de mayo. El miércoles 15 el Sindicato de Transporte levantó el paro; posteriormente la universidad se reincorporó y decidió mantener sus puertas abiertas, conservando una flexibilización con los alumnos. “La circunstancia-país obliga a actuar con comprensión y con solidaridad”, recalcó el rector Mario Bonucci Rossini mediante un comunicado.

Es importante resaltar que la migración y deserción va en auge en los campus universitarios del país, pues cada vez más quedan en el abandono.

Suspensiones de clases desde el primer apagón general

Desde el primer apagón nacional se vienen presentando una cadena de suspensiones de clases debido al deterioro de los servicios básicos, pero la situación se agravó con el apagón del 25 de marzo que dejó a oscuras a más de 15 estados, las universidades públicas y privadas como la Universidad Católica Andrés Bello, Universidad Metropolitana, Universidad Monteávila y Universidad de Carabobo también se han sumado a cancelar las clases los últimos meses.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *